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miércoles, 23 de diciembre de 2015

Ana la andaluza

Ana, ya en aquel entonces, era diferente  a nosotros.

Y no es que nosotros fueramos muy iguales.

En el grupo de adolescentes que nos juntábamos en el parque del Santamarca a sacar a los perros, yo diferenciaba entre madrileños, latinoamericanos, medio alemanes y Ana.

Ana, como su apodo indica, es andaluza. Eso ya casi lo dice todo.

Ana tiene alma gitana, es algo bruja, pero de las buenas, más bien es hada, aunque para ser hada es demasiado gamberra.

Conocí a Ana teniendo ella 14 o 15 años y la perdí de vista a los 17 o 18.

A mí, me daba un poco de miedo, pensar en el camino que tenía por delante ella.

Podía haber caido en la marginalidad fácilmente, pero alzó el vuelo, sol de andalucía embotellado.



martes, 15 de diciembre de 2015

Gilberto Gil - Expresso 2222

Un abrazo


Una noche
un abrazo.

Me sorprendió entonces,
que un abarzo,
pudiera durar toda una noche.

Me sorprende ahora,
que un abrazo,
pueda durar toda una vida.

Un abrazo,
entre montañas,
un embalse, el cielo negro, estrellado, amigos y croar de ranas,
en la noche de estío.

Y duros nombres castellanos,
la Cabrera, el Berrueco, Atazar,
escarpados como la sierra que habitan.

Y un abrazo que no acaba,
como las ranas no acaban de croar,
a orillas de la inmensa superficie negra y profunda,
que refleja las estrellas,
de un abrazo,
que alcanza el alba.

Al alba al alba ...

martes, 8 de diciembre de 2015

Actualidad











































PP - España en serio

Estabilidad: Frente a la incertidumbre garantizamos estabilidad para España y seguridad para el futuro de los españoles.
Empleo: Hemos detenido la sangría del paro, creando un millón de empleos en los 2 últimos años, con el objetivo de alcanzar los 20 millones de empleados en 2020
Experiencia: Tenemos un líder experimentado, serio, solvente, y con un gran equipo detrás.
Unos ejes de futuro al servicio de una España unida, cohesionada y solidaria.
¿En serio, o en sirio?

domingo, 29 de noviembre de 2015

Amonestación

En mis nueve años de vida profesional como profesor, he puesto muchas amonestaciones.

Recordáis, lo que es una amonestación, cuando un profe cabroncete, por una insignificancia, te daba una nota para que la firmaran tus padres.

Mi definición actual es otra.

Una amonestación es cuando tienes unas ganas inmensas de dar una colleja a un alumno maleducado y te tienes que contener y, en vez, darle al alumno un papelito en el que expresas con buenas palabras lo que estás pensando.

Pero, recuerdo una amonestación con especial cariño.

Creo que él se llamaba Luis, y era de la República Dominicana.

Estaba yo escribiendo en la pizarra y Luis con una media sonrisa me dice:

-Profe, apártate, que la carne de asno no es transparente.-

-Hostia, que original,- pensé, -este chico tiene madera de poeta cómico.-

 Tuve que contener la risa y, la verdad, me dolió tener que amonestarlo.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Instinto de caza


Amanece sábado.

Los sábados, guardo las primeras horas del día para mi uso y disfrute personal.

Cuando el día clarea, monto la bici y busco la Mallorca bella, la que se encuentra fuera de Palma, dormida, aromas de tierra fresca, rocío y pino, la que despierta con el canto de sus aves.

Ayer, mi camino me llevó a Calvià. Por aquella carretera estrecha y tortuosa que serpentea subiendo Na Burguesa hasta el Coll de sa Creu.

En el primer tramo, unos 6 km, de Palma al Coll, el ascenso de unos 400 m, discurre en un recorrido de 4 km, lo que da una pendiente media del 10%. En otras palabras, media hora de cuesta, que hace honor a su nombre.

Rodando, mi alma se libera, se abre a la vida y a la muerte de la naturaleza que me rodea, afloran los instintos, me sumerjo en torbellinos de sensaciones e ideas.

En un momento dado, me adelantan dos ciclistas, saludándome el primero. Los veo ganar distancia lentamente. Mis sueños han sido barridos por mi instinto, mi instinto de caza.
Hasta este momento, pedaleaba sin ser consciente de ello, flotaba sobre la bici. Ahora mantengo la distancia, ya considerable, que me aventajan. Me adapto a su ritmo durante el primer cuarto de la subida y entro en calor. Comienzo a acortar distancia, poco a poco, sin prisa, queda mucha subida, hay que distribuir bien la fuerza.

Aproximadamente a media subida estoy colgado tras ellos, observándolos, estimando sus fuerzas, esperando el momento oportuno, que creo llegado antes de uno de tantos giros que hace la serpiente. Avanzo, los adelanto, y sé, que de cazador he pasado a ser presa, donde las dan, las toman. Escucho ahora el aire que aspiro y exhalo por la boca al compás de cuatro negras ha----hu----ha----hu, al que se sobrepone el ritmo de mi corazón, batiendo a corcheas pa--pam--pa--pam--pa--pam--pa--pam .

Pasados cinco minutos, los veo debajo de mí, acercándose a la curva de la que yo acabo de salir, curvas que nos hacen ir de alante atrás y de atrás alante, en espiral alrededor de la vertical que sube al Coll.

Delante mio, aparece un nuevo ciclista, al que adelanto sin miramientos, pues llevo a los otros dos pegados a los talones.

Durante el último medio quilómetro, la pendiente se reduce, para volver a repuntar unas centenas de metros antes de la cima. En mi esfuerzo por no perder el ritmo, olvido lo que ocurre detrás de mí, necesito todas mis fuerzas para llegar a la otra vertiente, la que cae hacia Calvià. Aminoro la marcha, temo tener que parar si no reduzco el esfuerzo. Llego por fin al último tramo que repunta. Unos cincuenta metros antes del inicio de la bajada, me adelantan dos de mis cazadores.

Y, de repente, me dejo caer, caigo ladera abajo, planeo, acelerado por la fuerza de la gravedad, aumentando la velocidad, hasta que se establece el equilibrio con la fuerza de rozamiento del aire que producen la bici y mi cuerpo.

Dejo que mis presas se alejen. Este tramo es demasiado peligroso para maniobras de adelantamiento, cuesta abajo, con curvas cerradas y el firme húmedo de rocío, se impone la razón, o el miedo.

Vuelven a volar mis pensamientos. Cuantos idiomas para describir una misma realidad, y aun todos ellos, no consiguen describirla totalmente, siempre quedará incerteza, lo desconocido, la magia que nuestros sentidos perciben pero no somos capaces de expresar. En los momentos de vida intensa, los sentidos desbordan la razón. Para volar, preciso todos mis sentidos. Qué pobre, en comparación, la realidad virtual, las pantallas, que sólo estimulan la vista y el oido para dar alas a la imaginación.

Poco a poco, voy aterrizando, la bajada acaba, quedan unos seis quilómetros para llegar a Calvià.

Los vi llegar al llano, ahora, la caza continúa.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Pecador

Queridas lectoras, comprensivos lectores,

Por favor, dejad que ellas ocupen las primeras filas, no sólo por cortesía, también para que yo las pueda ver mejor, ya sabéis, llegamos a una edad en que la vista flojea.

Quiero, ante todos vosotros, hacer una confesión en público, y, para ello ¿qué mejor lugar que este blog?


Yo, también lo hago.


Poco, la verdad es que poco, seguramente menos que la mayoría de vosotros, pero, peco.

Sí, peco, entro en facebook, de tanto en tanto y a escondidas.

Me da mucha vergüenza confesarlo.

A veces, me da por cotillear.

A ver, qué pinta tiene aquella o aquel hoy en día, 30 años desde que los vi por última vez. Huy, si podría ser su padre. Mira, mira, que bien se conserva esta.


Es entonces cuando comienzan los remordimientos. Yo los veo y ellos no tienen oportunidad de verme.

Se acabó, aquí tenéis mi cara, actualizada, os pago con la misma moneda, el tiempo no perdona.




Psicodélico



Ya puestos, más madera...






Ellas

Paseando por Berlín, se me escapaban los ojos, qué bellezas, qué curvas, qué figuras, qué estilo y con qué elegancia llevan los años.


En una palabra, preciosas.









Tanta belleza me dejó agotado.

sábado, 24 de octubre de 2015

Jugando con los amigos


Me mostró una imagen, conduciendo al volante de un Porsche.

-Hostia, que chulo. - Pensé - Como mi Torrot.-

Mi Torrot era verde. Me sorprendió en las escaleras, en casa de los abuelos. En los pedales llevaba unos tacos de madera, porque mis piernas eran demasiado cortas todavía. Cuando la vi, no supe leer su nombre, debió ser el abuelo quien me lo dijo.

Las bicis se guardaban en el hueco que dejaban las escaleras en el sótano. Allí se amontonaban 4 o 5 de los niños vecinos. La mayoría eran BH plegables.

Durante algunos años no fui lo suficientemente fuerte para subirla a la planta baja. El edificio, de 4 plantas y protección oficial, no tenía ascensor y, aunque lo hubiera tenido, seguramente no hubiera alcanzado al botón. De todas formas, a los menores de 14 años, no les estaba permitido usar el ascensor desacompañados.
Eran chicos mayores que yo, los que me ayudaban a subir la bici.


En el jardín nos lo pasábamos en grande, volando sobre nuestros caballos de acero.

- Te lo pasarás bomba jugando con tus amigos – le dije.





P.D.
Por cierto, el abuelo, que me daba miedo y me rascaba la cara con su barba rasposa cada vez que me daba un beso, exclamaba, con voz ronca y curada por el humo de los cigarros, un torbellino de palabras ininteligible "mecauenlamarsalá".
Al cabo de bastantes años le comprendí.

viernes, 2 de octubre de 2015

Historia de un clic

Esto era un hombre que tenía muchas responsabilidades. Tenia un hijo, una pareja, amigos, un coche, cinco bicis, ahorros, propiedades, hasta tenía trabajo remunerado.

En fin, el hombre tenía todo lo necesario para vivir tranquilo y despreocupado. El problema era, que el hombre lo quería hacer todo muy bien, quería ser un buen profesional, un excelente padre, hacer feliz a su pareja y alguna cosa más.

Fue pasando el tiempo y él tenía la sensación de que no hacía nada bien, nada de lo que se había propuesto, que todo se quedaba a medias. Así, un día, cogió la estufa de butano, la metió en el baño, cerró la puerta, tapó con cinta de carrocero las rendijas, encendió la estufa, abrió el agua caliente y se tumbó en la ducha.

El hombre tenía cierta experiencia con los procesos de combustión. Sabía que en un recinto cerrado, una estufa encendida va consumiendo el oxígeno del aire y, al reducirse la concentración de oxígeno lo suficiente, se produce monóxido de carbono, un gas letal, causante de muchos accidentes mortales.

Tumbado bajo el agua caliente, el hombre esperaba, un minuto, dos minutos, tres minutos ...

Tras esperar aproximadamente cinco minutos, un apenas perceptible cambio en el aroma del aire que inhalaba, le hizo cerrar los ojos. Comenzó a sentir un ligero mareo y escuchó un clic. Siguió tumbado unos minutos, pero nada pasó. El hombre se levantó y vio que la estufa se había apagado. Había funcionado el mecanismo de seguridad que, al detectar una baja concentración de oxígeno, apaga la llama. Los mecanismos son objetos caprichosos, a menudo no funcionan cuando deben y funcionan cuando no deben.

El hombre se secó, vistió y reflexionó.

Algo no iba bien en su vida.

A pesar de tener todo lo necesario para vivir tranquilamente, le faltaba precisamente la tranquilidad. Llegó a una conclusión muy sencilla, se exigía demasiado, luchaba en demasiadas batallas.

A partir de ese día, redujo sus actividades a aquellas que le parecieron imprescindibles, procuró dormir ocho horas diarias y una siesta siempre que se presentara oportunidad, comer bien, apagar el ordenador a las seis de la tarde  y no volver a encenderlo hasta la mañana siguiente, salir cada día a dar un paseo, tomar menos café ...

Estas sencillas pautas lo acercaron mucho a la anhelada tranquilidad.

Además aceptó que existen cosas que no podía hacer todo lo bien que él quería, pero que haciéndolas más o menos bien, bastaba. 




domingo, 13 de septiembre de 2015

Víctor de la Serna, 37

Ricardo el alemán vivía en la calle Víctor de la serna, 37, segundo piso, creo que letra A. Su madre era alemana, como la mía. Ïbamos juntos al mismo curso de primaria, hasta que yo repetí tercero. Ricardo, ya de niño era emprendedor. Creo que fue él quien me enseñó a contar hasta 10, o la menos me impresionó demostrándome que él sí sabía. Mi madre le tenía mucho cariño, él también la llamaba mamá a ella.
Jugábamos en el descampado que, más adelante, se convertiría en el parque al que da el instituto Santamarca. Ricardo nos impresionaba a menudo a mi madre y a mí. Una tarde nos recibió comentando orgulloso "He corrido 10 vueltas al cesped grande. Me estoy poniendo en forma."
Otra nos lo encontramos con una bandeja llena de canicas colgando a la altura de su barriga. " Os vendo una canica por una peseta" nos dijo.
"Pero si son los ojos de gato que venden en la panadería por una peseta" le respondí.
"Claro. ¿De donde te crees que las he sacado? "
No dudo que Ricardo haya progresado mucho en sus habilidades de hacer negocios. La ultima vez que lo vi fue hace unos años en Mallorca, se gana la vida de empresario.

La familia de Ricardo se mudó, fue así como conocí a Víctor.

Víctor, su madre y sus tres hermanas entraron a vivir al piso de Ricardo el alemán. Víctor, entonces, tendría unos 9 años. Víctor utilizaba con frecuencia una expresión que a mí me hacía gracia. Explicaba alguna cosa y si veía que yo dudaba, concluía su explicación diciendo "Yo me entiendo."
"No lo dudo," pensaba yo, "el que no te entiende soy yo."

Las tres hermanas de Víctor eran guapas, pero Patricia destacaba.
Todos los chicos del barrio de mi edad que recuerdo, estábamos enamorados de Patricia. Se puede afirmar que Patricia era un fenómeno de masas. Lamento no disponer de una foto suya de aquella época, en la que ella tenía entre 13 y 15 años, aunque a menudo las fotos no reflejan el encanto de la persona en carne y hueso.
A los pocos años Víctor y su familia se mudaron a una capital europea, yo marché a Alemania y de la historia del piso segundo A de la calle Víctor de la Serna 37 no me queda más que este recuerdo lejano.





viernes, 11 de septiembre de 2015

Amazing Grace

https://dl.dropboxusercontent.com/u/41039029/blog%20paulino%20posada/music/Traditional%20-%20Amazing%20Grace.mp3




Amazing grace! How sweet the sound
That saved a wretch like me!
I once was lost, but now am found;
Was blind, but now I see.

’Twas grace that taught my heart to fear,
And grace my fears relieved;
How precious did that grace appear
The hour I first believed.

Through many dangers, toils and snares,
I have already come;
’Tis grace hath brought me safe thus far,
And grace will lead me home.

The Lord has promised good to me,
His Word my hope secures;
He will my Shield and Portion be,
As long as life endures.

Yea, when this flesh and heart shall fail,
And mortal life shall cease,
I shall possess, within the veil,
A life of joy and peace.

The earth shall soon dissolve like snow,
The sun forbear to shine;
But God, who called me here below,
Will be forever mine.

When we’ve been there ten thousand years,
Bright shining as the sun,
We’ve no less days to sing God’s praise
Than when we’d first begun.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Qué fácil resulta prometer paraísos




Vimos la gran estrella de Mercedes sobre el edificio a la izquierda del carril bici por el que circulábamos. Nos llamó la atención a ambos, pero por motivos diferentes.

Nos encontrábamos en Berlín Marzahn, típico barrio de Berlín este que,  hace 30 años, estaba separado por el telón de acero de Berlín oeste. Hace 30 años, cuando la principal preocupación en Europa no era la inmigración, sino la tensión producida por la lucha a muerte entre dos sistemas políticos, el capitalismo de los países industrializados occidentales y el comunismo oriental, especialmente el soviético.

Ella me preguntó, “¿Mercedes es un nombre frecuente en Alemania?”

Su pregunta me recordó las mañanas de domingo de mi infancia. Me levantaba pronto para estar a las nueve en el parque, hora a la que comenzaban a aparecer los perros y sus dueños. Los conocía a todos por el nombre: Boby, Hanna, Betsi, Puki, Shiva, Teo, Ours … Sus dueñas se entretenían charlando conmigo. Alguna me mandanba al quiosco a comprar el periódico, dándome la vuelta de propina. Dos de mis preferidos eran Herta y Otto. A ambos los conocí siendo cachorros. Una joven empleada de una consulta médica del barrio, los sacaba a pasear. Durante meses, a primera hora del domingo por la mañana y a diario durante las vacaciones, fui a jugar con ellos al parque, mucho antes de que los otros niños bajaran. Herta y Otto me recibían con entusiasmo y alegría animal.

El caso es que, años más tarde, en Alemania, escuché hablar de una pariente lejana llamada Herta, y no pude evitar extrañarme de que le hubiesen puesto nombre de perra.

“Mercedes, ” le respondí “no, no es un nombre frecuente, tú llamarías a tu hija Seat o Renault?”

Mi impresión, al ver aquella estrella de Mercedes entre los Plattenbauten, edificios construidos con forjados prefabricados, tan típicos de la “democrática” Alemania soviética, fue de encontrarme ante una contradicción. Mercedes-Benz, multinacional fabricante de uno de los bienes de consumo más preciados, ídolo del capitalismo, el coche de lujo, símbolo por excelencia de la sociedad de consumo y del individualismo normalizado, el que sigue la norma de los medios de masas.
Mercedes Benz pues, rodeada de gigantes camaradas de hormigón, por edificios colmena poblados por incansables obreras y obreros que tantos planes quinquenales realizaron.
“Qué ironía del destino,” pensé, ”capitalismo y comunismo fundidos en un desesperado abrazo. Qué fácil resulta prometer paraísos.”

lunes, 23 de febrero de 2015

Mansión estival

El HOLA intentó hacerse con la exclusiva, pero logré evitarlo. Sras. y Sres.  sólo aquí podrán saciar su curiosidad y causar envidia en los círculos del cotilleo, admirando la mansión estival itinerante de los Posada.
El año 2014, fue agraciado el Eifelcamp, situado en la cadena montañosa llamada Eifel, a unos 100 km al oeste de Colonia.



Clicando sobre la imagen suena la canción Waschsalon del grupo colonés BAP.

Table.html
Refr.: Ich jonn su unwahrscheinlich jähn
met dir enn der Waschsalon,
weil du häss Ahnung vun dä Technik,
vunn der ich nix verstonn.

1)
Ich maach ding Auge und ding Leppe
un ding Naas und ding Frisur.
Vumm decke Zieh bess zo de Fingerspezze
fahr ich ab op ding Figur,
doch wat mich intensiv zum Staune bring,
ess wirklich ein Saach nur:

2)
Su wie du optritts en dämm Laade
un direk en leer Maschien entdecks
un die Jebrauchsahnweisung nevvenbei
met einem Bleck affchecks.
Dazo kann ich nur saare: "Frau,
dat hätt Format, ich benn perplex!"

3)
Dat Kleinjeld, wat mer hedrinn bruch,
dat hässte selbstverständlich längs parat.
Ich dunn die Wäsch drinn, do die Knete,
dann routiert dä Lavamat
Dat dat nit weltweit övver Satelitjesendet weet, ess wirklich schaad.

Refr.:
Ich jonn su unwahrscheinlich jähn
met dir enn der Waschsalon,
weil du häss Ahnung vun dä Technik,
vunn der ich nix verstonn.

Wisch Wasch ......
4)
Die Schleuder törnste ahn, bess dat dat Ding de Welt niemieh versteht,
ich flippen uss, wenn ich mer ahnluhr, wie et em Trockner wiggerjeht.
Die Mangel pack et nitmieh un behauptet: Bügelfrei
dat kriej ich wirklich nit jerejelt, Frau dat jrenzt ahn Zauberei.

Refr.:
Ich jonn su unwahrscheinlich jähn
met dir enn der Waschsalon,
weil du häss Ahnung vun dä Technik,
vunn der ich nix verstonn.

Wisch Wasch .......
Waschsalon

Refr:
Ich gehe so unwahrscheinlich gerne
mit dir in den Waschsalon,
weil du hast Ahnung von der Technik,
von der ich nichts verstehe.

1)
Ich mag deine Augen und deine Lippen
und deine Nase und deine Frisur,
vom dicken Zeh bis zu deinen Fingerspitzen
fahre ich ab auf deine Figur.
Doch was mich intensiv zum Staunen bringt
ist wirklich eine Sache nur:

2)
So wie du auftrittst in dem Laden
und direkt eine leere Maschine entdeckst
und die Gebrauchsanweisung
nebenbei mit einem Blick abcheckst.
Dazu kann ich nur sagen:
"Frau, das hat Format, ich bin perplex!"

3)
Das Kleingeld, was man hier drinnen braucht,
das hast du selbstverständlich längst parat.
Ich mache die Wäsche rein, du die Knete,
dann rotiert der Lavamat.
Daß das nicht weltweit über Satellit gesendet wird,
ist wirklich schade.

4)
Die Schleuder törnst du an, bis daß das Ding die Welt nicht mehr versteht.
Ich flippe aus, wenn ich mir anschaue, wie es im Trockner weitergeht.
Die Mangel packt es nicht mehr und behauptet: "Bügelfrei".
Das kriege ich wirklich nicht geregelt, Frau, das grenzt an Zauberei.

domingo, 22 de febrero de 2015

Deseo

Trágico deseo, que te hizo reinar, hasta destruirte.

Deseo egoísta, te delata la primera persona del singular.

Cuando madures, deseo, tornarás en amor, generoso y noble.

Y aunque todo esté dicho, para entenderlo, cada uno ha de volver a repetirlo, a su manera.

sábado, 3 de enero de 2015

Luz tóxica

Ahora resulta que ciertas pantallas emiten luz tóxica. Tecnólogos inventores de pantallas, ¿qué habeis hecho? Estáis envenenado nuestros ojos. Si finalmente tendrán razón los escépticos, excéntricos, aquellas madres y padres inadaptados, anclados en el pasado, que niegan el entretenimiento virtual a sus hijas diciendo que intoxica su percepción de la realidad y, en consecuencia, su capacidad de razonar.

Pues bien, lo que parece estar científicamente demostrado, o al menos eso nos quieren hacer creer los vendedores, es que se puede comprar un folio protector que, se supone, filtra la luz tóxica de las pantallas, conviertiéndola en luz potable. Así, papá, ya no has de sufrir por los ojos de tu hijo y le puedes dejar jugar todas las horas que él quiera con el smartphone.

Parece que los síntomas generados por un exceso de horas ante pantallas, no son sólo de orden psíquico, sino también físico.

Curioso, ¿por què los fabricantes de pantallas tóxicas no las equiparán de fábrica con un filtro?, pues se supone que el consumidor se decantará por los fabricantes que ofrezcan pantallas inofensivas.

Si estás pensando comprar uno de estos folios desintoxicadores para tu pantalla, apaga el dispositivo con el que estas leyendo este texto, cuenta hasta diez, intenta relajarte y pregúntate si no estás consumiendo demasiada pantalla. Para proteger tus ojos y tu mente te saldrá mucho más barato utilizar el botón de OFF.


http://elpais.com/elpais/2015/01/05/opinion/1420473100_262066.html