Anterior
La madre del niño rubio era alemana, por eso, él fue a un colegio diferente a aquellos a los que iban sus amigos. En el colegio al que él iba se hablaba alemán, pero además de eso, niñas y niños compartían las mismas clases. Esto hoy en día es normal, pero entonces no lo era, las niñas iban a colegios de monjas y los niños a colegios de curas. En el colegio alemán no se llevaban uniformes y los estudiantes, disfrutaban de tardes libres, ya que a las dos salían de clase y no volvían hasta el día siguiente.
La madre del niño rubio era alemana, por eso, él fue a un colegio diferente a aquellos a los que iban sus amigos. En el colegio al que él iba se hablaba alemán, pero además de eso, niñas y niños compartían las mismas clases. Esto hoy en día es normal, pero entonces no lo era, las niñas iban a colegios de monjas y los niños a colegios de curas. En el colegio alemán no se llevaban uniformes y los estudiantes, disfrutaban de tardes libres, ya que a las dos salían de clase y no volvían hasta el día siguiente.
Los colegios a los que iban sus amigos
eran religiosos y después de comer, en vez de salir a jugar, los
niños pasaban dos largas horas más encerrados en clase.
Lamentablemente, el paso del tiempo ha demostrado, que esas horas
extra de educación que sus amigos sufrieron, no les aportó
absolutamente nada para la vida adulta, más bien frustro la
iniciativa y fantasía infantil de aquellos niños, convirtiéndolos a
temprana edad en prisioneros del sistema. Así pues, las horas de
verdadera libertad, en las que podían descubrir el mundo mediante
juegos fantásticos, se limitaban a aquellas horas de la tarde entre
la salida del cole y la cena.
Las mañanas de domingo eran
paradisíacas, los juegos comenzaban en el patio a primera hora, una
mañana que deseaban eterna pero que pasaba desesperantemente rápida,
comparada con las tediosas mañanas de los días de diario. Las
mañanas de domingo les pertenecían a ellos hasta que cumplían
siete u ocho años, edad a la que, aquellos que dirigían el
pensamiento colectivo, los que decidían lo que está bien y lo que
está mal, los buenos cristianos, católicos apostólicos, dirgían
sus rebaños a misa.
Nunca el niño rubio fue obligado a ir
a misa por su madre o su padre, él iba voluntario, no por devoción,
sino porque iban sus amigos y la alternativa hubiera sido quedarse
solo en el patio, sin compañeros de juego.
Querida lectora, si eres joven, quizá
pienses que las cosas han cambiado mucho desde entonces. Yo lo dudo.
Seguimos teniendo una religión que nos dice lo que está mal y lo
que está bien, obviamente esta religión no se predica en las
iglesias tradicionales, tenemos nuevas iglesias también. ¿Dónde
están estas iglesias? Piénsalo tú, yo creo que son virtuales.
¿Quien dispone del poder hoy? Los hijos y, oh gran novedad, las hijas, de los que gobernaban hace 50 años.
Querida lectora, quizá pienses que
esas cinco flechas que aparecían bajo el ala derecha del águila
han perdido su fuerza. Entonces es que no conoces la historia del
juez Baltasar Garzón, que fue alcanzado por una de esas flechas y
apartado del sistema judicial español.
Extracto de la Wikipedia:
El juez Baltasar Garzón fue suspendido en forma cautelar en sus funciones como juez de la Audiencia Nacional por el Consejo General del Poder Judicial el 14 de mayo de 2010, después de que el magistrado del Tribunal Supremo Luciano Varela acordara la apertura de juicio oral contra Garzón por presunta prevaricación por la decisión de declararse competente para investigar los crímenes de la represión franquista desde su juzgado de la Audiencia Nacional.11 El juicio se abrió tras admitir a trámite una querella presentada por el partido político de ultraderecha Falange Española de las JONS, por el sindicato12 Manos Limpias y la asociación Libertad e Identidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario