En la plaza Llorenç Villalonga,
fueron ejecutados al alba (como en los buenos tiempos),
diecisiete Bellasombra.
Triste día para la policía,
que en vez de proteger al ciudadano, obedece al tirano.
Pero la plaza, ahora Malasombra,
será la alegría,
de los que esperan el día,
de montar un chiringuito,
unas mesas,
una terracita,
con vistas al mar,
que los Bellasombra y Palma,
han tenido que pagar.





